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No es País Para Clientes Viejos

20 Preguntas a un Cliente Veterano

Richard (pseudónimo) es un cliente de sexo de pago muy veterano en Barcelona. Inició su recorrido poco después de las olimpiadas de Barcelona y acumula muchos años de experiencia en el sector del relax. Actualmente es uno de los colaboradores de esta web escribiendo con el Nick de “First9”.

En esta entrevista informal, realizada el 16 de noviembre de 2018, Richard nos da un repaso de sus experiencias en el pasado y reflexiona sobre la evolución de la prostitución en Barcelona desde 1995 hasta la actualidad y nos ofrece sus impresiones sobre el futuro. La entrevista dura unos 30 minutos y se realiza grabadora en mano. Lo que vais a leer a continuación es un resumen de la transcripción para facilitar su lectura. Algunas frases han sido reorganizadas y algunas ideas inconexas mejoradas con la aprobación y supervisión del entrevistado.

¿Eres el cliente más veterano de Barcelona?

Lo dudo mucho. La vida te da muchas sorpresas. Seguro que hay alguien que lleva mucho más tiempo que yo y no busca el protagonismo en una web. “Mea Culpa”.

Tu primer contacto con la prostitución ¿cómo te despertó el interés?

Yo tenía poco más de 20 años durante las olimpiadas de Barcelona cuando vi al alcalde Maragall en una entrevista por la televisión diciendo algo así como que la prostitución era un servicio que ofrecía la ciudad pero que durante unos días sería trasladada a otro lugar para facilitar la convivencia entre turistas y barceloneses. Recuerdo que pensé, “Ostras, hay prostitutas en Barcelona” aunque obviamente se refería a la prostitución de calle y el barrio chino. Nada que ver con cómo funciona hoy en día.

Más adelante leería un artículo en un diario ( La Vanguardia, creo) donde comentaban que la prostitución se había erradicado del barrio chino y que era ya algo residual. Es decir que Maragall se cargó la prostitución del barrio chino con la excusa de las olimpiadas.

¿Cómo y Por Qué te iniciaste?

Tuvo que pasar un año más y me inicié por culpa del desencanto y de la frustración relacionándome con el género femenino … también por culpa de un desengaño amoroso, en eso no fui muy original.

El detonante que me llevó de nuevo a centrar mi vista hacia el mundo de la prostitución fue una breve relación que tuve en 1995 con una chica llamada Raquel. Salimos durante un mes y todo parecía ir bien hasta que rompió conmigo porque, según ella, no acabábamos de tener una buena química juntos y no quería hacernos perder más el tiempo. Como curiosidad, me gustaría enfatizar que ni siquiera tuvimos relaciones sexuales en esas pocas semanas, fue un inicio bastante formal. Yo intentaba impresionarla comprándole regalitos, llevándomela a la playa en mi coche, pagando cenas en restaurantes etc. Ahora lo veo con más perspectiva, aunque en aquellos días me sentó fatal. Me apoyé en mis amigos y fruto de esas charlas me di cuenta de que me había dejado el sueldo de ese mes en una relación que no llevó a ningún lugar, unas sesenta mil pesetas de la época. Pensé que si me lo hubiera gastado en putas al menos no habría tirado todo ese dinero. Equivocado o no, esas fueron mis conclusiones en ese momento. Además esta sensación la compartimos los hombres más a menudo de lo que queremos admitir. Es una reflexión casi universal.

¿Cómo era tu vida de soltero, de chico joven?

Como cualquier chaval de aquella época íbamos un grupo de amigos a las discotecas para ligar, pero no se nos daba nada bien. Probamos de todo, desde discotecas en Barcelona, a discotecas en Sant Cugat. Te recuerdo que en 1995 ni siquiera había internet, ni vídeos para aprender a ligar, todo era mucho más instintivo. En general las chicas eran mucho más estrechas que las chicas de hoy en día, fruto de una educación más puritana. Yo había tenido novia en la Universidad y no era virgen, perdí la virginidad veraneando en Platja d’Aro años atrás, pero podía contar las relaciones que había tenido con los dedos de una mano. Como cualquier chaval de veintipocos años quería follar, quería tener sexo ya fuera con pareja estable o con relaciones esporádicas.

Digamos que en mi caso (que era el mismo caso para muchos de mis amigos) llegar a primera base suponía una inversión en tiempo y en dinero importante y además sucedía muy pocas veces. Poco a poco la frustración se apoderó de mí y de algunos de mis colegas. Quiero matizar que en una época de crisis nosotros éramos unos privilegiados al tener trabajo, pero también unos desgraciados porque no mojábamos el churro. Con el tiempo luego aprendimos que las chicas desconfiaban de los hombres que solían ir en grupo a las discotecas. Como decía, no existía Google. (risas)

¿Y cómo fue tu primera experiencia? Veo que te haces de rogar. Háblanos de la primera vez.

(risas) Vale! … Me armé de valor, compré La Vanguardia, miré la sección de contactos y llamé a uno de los anuncios que había. No era el más barato, pero sí era uno de los pequeños que tenían pocas palabras. De todo lo que leí, el sentido común me dijo que parecía la opción más segura.

Pensad que no había móviles en aquella época, ni identificación de llamada. Organizarse para quedar fue complejo. Me costó cinco mil pesetas y estuve con una mujer que sería entre 10 y 15 años mayor que yo. La mujer era una profesional y todo fue muy fluido. Fue una “girlfriend experience” de la época con bastante sexo. Guardo un muy grato recuerdo. Creo recordar que estuve más de la hora y siendo joven echamos dos polvos. Al salir de la cita recuerdo pensar que habían sido las cinco mil pesetas mejor invertidas de mi vida. No sentí ningún tipo de remordimiento, ni de dudas al respecto. Me pareció tan natural como tener sexo con cualquier “golfilla” de las discotecas. La operativa para quedar no era fácil, pero al menos ibas al grano, que es lo que yo quería. Ese fin de semana, empecé a ver las discotecas con otros ojos, con la mirada condescendiente de alguien que se cree superior. En fin, tenía la osadía y el descaro de la juventud, de quien cree saber algo más que el resto.

¿Cómo analizas ese primer encuentro ahora que ya tienes mucha más experiencia?

Tuve suerte porque me podría haber tocado una vieja o una drogadicta o me podrían haber robado. Ir de putas en aquella época era una aventura en toda regla, nada que ver con lo que hay ahora. La mujer (llamémosla Ana) fue bastante lista tratándome bien y haciéndome sentir especial. Debido a mi ingenuidad en aquella época pensaba que lo hacía porque yo era joven y me daba un trato “VIP” (risas). A diferencia de los viejos y pervertidos, a los que trataría peor. Ahora lo veo de forma muy distinta; ella se dio cuenta de que era un chaval joven con pasta y con ganas de pasarlo bien. Supo usarlo a su favor y ese mismo mes volví a quedar con ella, y al mes siguiente y al siguiente. Cuando empezamos a conocer los clubs, dejé de visitarla. Sinceramente no me arrepiento para nada. Fue una época muy bonita de mi vida y me hubiera gustado poder agradecérselo hoy, pero ves a saber dónde está esta mujer ahora, y qué habrá sido de ella.

Permíteme decir algo para cerrar este tema, porque quiero que la gente lo entienda. He explicado mi historia para que la gente vea que es muy parecida a la historia que le puede suceder a cualquiera. Todos nos enamoramos, iniciamos relaciones, las rompemos, a todos nos gusta tener sexo dentro o fuera de una relación estable. Para mí es tan lícito practicar sexo con profesionales, como buscar el amor en otro lugar. Ir de putas no define tu carácter. Primero eres tú, un cabrón o una buena persona, y luego va el sexo y como te relacionas y lo practicas.

Para mí es tan lícito practicar sexo con profesionales, como buscar el amor en otro lugar. Ir de putas no define tu carácter. Primero eres tú, un cabrón o una buena persona, y luego va el sexo y como te relacionas y lo practicas.

¿Y Cómo Continuó esta fase de tu vida?

Con muchos altibajos. La época que nos mueve desde 1995 hasta 2005, yo la considero una época muy oscura o una época de transición. Las putas andaban un poco como pollo sin cabeza y tuvieron que refugiarse en puticlubs y en casas de citas que se anunciaban en los periódicos, donde ahí precisamente me inicié yo.

Pero aproximadamente solo 1 de cada 5 anuncios eran buenos, por ejemplo, la segunda vez que contraté a una chica de La Vanguardia me llevó hasta un edificio de mala muerte en el Raval, en el que no me atreví ni a entrar. En mi tercera cita me abrió la puerta una mujer mayor de casi 50 años y yo me pensaba que era la madam, pero resulta que no, que ella era la del anuncio, que decía que tenía 35. Fue un desastre y un robo porque no pude practicar sexo, por suerte era joven y logré masturbarme a su lado con la ayuda de un francés decente, pero salí por patas. Y me quedé por vergüenza y por miedo de que saliera alguien a romperme las piernas. A partir de ahí, durante una temporada empecé a insistir en la edad cuando llamaba a un anuncio, y encima las tías se cabreaban y algunas me colgaban el teléfono.

¿Qué Hiciste para Superar esos Inconvenientes?

Pues lo único que se podía hacer en aquella época, ir a los puticlubs. 4 de mis amigos nos pusimos de acuerdo y empezamos a visitar distintos lugares de Barcelona y de las afueras. Pero ir de putas no es divertido si no vas borracho y si no es un recurso más, porque cuando eres joven falta cierto aliciente cuando te lo dan todo mascado. Algunos de mis amigos veían los puticlubs como algo muy extremo, sobretodo los que buscaban novia y no solo sexo.

Empezábamos la noche en una discoteca normal, como chicos formales e intentábamos ligar y relacionarnos. A veces lo conseguíamos, a veces no lo conseguíamos. A una hora convenida, si alguien tenía ganas de follar nos juntábamos en grupo y dejábamos al resto con sus novias o con sus ligues.

¿Os lo montabais bastante bien entonces?

Sí y no. Éramos un grupo de 4 buenos amigos y 5,6 colegas que iban y venían. Hicimos un pacto muy en serio y fue el de no decir nada de nuestras aventuras a las parejas que tuviéramos. Si alguien se echaba novia, podía venir con nosotros, pero cuando llegaba la hora de irse al puticlub, decíamos que nos íbamos a casa y la persona con pareja se iba con la suya por otro lado. Pronto aprendimos a vivir en el engaño porque como comprenderás, si tienes pareja y le dices que tus amigos se van de putas, cuando otro de tus amigos encuentra pareja, las dos chicas pueden hablar entre ellas y todo resulta muy conflictivo. Nunca termina bien para nadie, ni para ellas ni para nosotros. Así que fue necesario vivir una mentira, aunque no nos gustara demasiado, era un mal necesario.

Eso nos unió como grupo y a fecha de hoy todavía tenemos muy buena relación entre nosotros. Solo uno de nuestro grupo sigue casado, pero las rupturas no tuvieron nada que ver con el hecho de haber sido putero de joven. Hay que tener en cuenta que en los puticlubs se iba también en grupo; no éramos los únicos, así que si alguien lee esta entrevista, seguro que todo esto le suena familiar.

Los timos dentro del mundillo siempre han existido: edad falsa, nacionalidad falsa, anuncios falsos, y en los clubs sacarte bebidas.

Háblanos un poco más de los clubs. ¿cuáles eran vuestros trucos, Cómo funcionaba?

Con el tiempo aprendes trucos y mejoras. Por ejemplo, a última hora de la noche, el ambiente de los puticlubs era más sórdido. También aprendimos que a última hora había muchas chicas que bajaban precios para poder arañar algún servicio y si tenías suerte podías follar por dos o tres mil pesetas menos. En hora punta, los puticlubs estaban llenos y la discreción no estaba garantizada, bueno, la discreción nunca estaba garantizada. Supongo que ahora debe ser un poco diferente. Hace años que no visito un night club. Yo recuerdo haber subido con una chica para echar un polvo y tener que hacer cola detrás de 4 o 5 parejas esperando a que hubiera una habitación libre. Hoy seguramente esto sería inadmisible, pero en aquella época y siendo más joven te lo tomabas con bastante normalidad.

La primera norma de los clubs era no dejarse engatusar por ellas, porque muchas tenían “órdenes” de sacar bebidas. Cuánto más buena estaba la chica, más insistía en beber y poco en follar. Recuerdo que a un compañero, bueno de hecho fueron dos, se montaron una juerga con dos tías durante un par de horas que les costó casi setenta mil pesetas, y eso sin follar. Les emborracharon y sacaron la pasta. Los engaños dentro del mundillo siempre han existido: edad falsa, nacionalidad falsa, anuncios falsos, y en los clubs sacarte bebidas.

Yo seguía prefiriendo las discotecas normales, nunca me gustó el ambiente de los night clubs, pero si he de ser sincero todo formaba parte de la misma temática. La única diferencia es que en la discoteca quienes mandaban eran las chicas y en los clubs, los chicos podían elegir. Pero tanto las discos como los clubs estaban siempre llenos a rebosar. Los clubs tenían la ventaja de que podías ver a la chica y elegir, al contrario que en los anuncios donde te podías llevar una sorpresa. Pero eso siempre era sobre el papel, porque había noches con más clientes donde te acababas tomando la copa y te ibas. También podía pasar que las chicas no fueran muy guapas y acababas igual, tomando una copa y volviendo a casa.

Los afters de la época eran unos lugares sórdidos y peligrosos, donde solo iban drogadictos y alguna chica salida, pero no valía la pena ligar allí, cuando en los clubs pagabas y te ibas a casa sin dolores de cabeza a pasar el domingo de resaca, y es que en los afters había gente muy, pero que muy chunga; tanto tíos como tías. Podías ligar y despertarte con una yonki el domingo al mediodía y no la echabas de tu casa ni con agua caliente.

¿Cómo evolucionó todo?

El euro lo trastocó todo bastante porque muchos servicios se equipararon a 50€ y fue un elemento distorsionador. Para el 2003 yo ya estaba cansado de fiestas, de clubs y de la noche. Me hacía mayor y no me apetecía mantener ese ritmo.
Poco a poco la mayoría de mis amigos se fueron casando o juntando para iniciar una vida más familiar. Por aquella época retomé lo anuncios de los diarios, pero nada había mejorado mucho, las mismas mentiras de siempre. Por aquel entonces empezaron a aparecer los pisos de chinas como algo exótico. Lo probé y fui asiduo a un centro de Barcelona durante una temporada, pero los malos entendidos con una de las encargadas hicieron que lo dejara.

Si algo cambió fue con Internet y pronto me di cuenta de todo era mucho más sencillo. Creo que en 2006 ya dejamos de utilizar los diarios y nos pasamos a locuo, pero no tardó también en degenerar. Los anuncios con edades falsas se convirtieron en anuncios con fotos falsas. De ahí luego nació puta locura, pero el tono de la web era bochornoso. Muchos de esos usuarios, ahora les llamaríamos “haters”. Lo bueno de puta locura fue que por fin nos dimos cuenta de que compartir información resultaba muy útil y como todo, el negocio se reestructuró otra vez.

¿Hazme un recuento de los cambios estructurales que has vivido dentro del sexo de pago y la prostitución?

Vamos a ver. El negocio del barrio chino nunca lo viví en primera persona, pero tuvo un gran boom durante los ochenta y principios de los noventa. De ahí pasamos a los puticlubs y agencias que se anunciaban en los periódicos. Esa fue mi primera época y francamente, la más difícil y complicada. Se solapó mucho con las putas de carretera por toda Catalunya y la invasión de rumanas y rusas durante la época del 2002 al 2005, pero los mossos se encargaron de ellas y de las mafias. Yo nunca necesité parar en las cunetas porque Internet ya ofrecía suficiente variedad en aquel momento y mucha más discreción, pero alguno de mis compañeros pararon alguna vez para un servicio rápido.

Después de la primera época de internet, vinieron los móviles que cambiaron la forma de contactar y contratar. La cosa mejoró mucho, pero no lo suficiente porque había poca oferta. Y finalmente vino la crisis a partir de 2008 que dio un empuje muy bonito al negocio, y que ha sido fundamental.

Si algo cambió fue con Internet y pronto me di cuenta de todo era mucho más sencillo. Por fin nos dimos cuenta de que compartir información resultaba muy útil y como todo, el negocio se reestructuró otra vez.

¿Cómo recuerdas esta época, la época de la crisis? ¿Qué análisis haces?

La crisis de 2008 trajo mejor tecnología en Internet y también mejores chicas. Muchas tías amateurs se iniciaban en el mundo de la prostitución por dinero y aparecieron los pisos compartidos. Los pisos compartidos siempre habían existido, pero no al nivel de aquella época con 4 y 5 chicas en el piso. Yo al menos, no los había visto y supongo que tuvo que ver con la crisis inmobiliaria. Lo más importante es que la oferta se multiplicó y los precios bajaron ligeramente y se estabilizaron. Definitivamente, se dejó de hablar de mafias y las prostitutas independientes se multiplicaron. Digamos que se masificó un poco más o quizás fuera Internet lo que hizo que empezáramos a ver más volumen.

La crisis trajo lo mejor para los clientes como nosotros, ya veteranos. Muchos anuncios a precios razonables y pocos “fiascos” si el precio no era un gran problema. Si tu presupuesto eran 30€ evidentemente no, pero si querías gastarte entre cien y ciento cincuenta, la satisfacción estaba prácticamente garantizada. De la misma forma que cuando me iniciaba, que pagando un poco más, te solías llevar menos desengaños.

¿Las experiencias jugaron un papel determinante en esa época?

Por supuesto, pero tampoco hay mitificarlas como muchos nos queréis hacer creer (risas). Los que hemos sido puteros viejos navegábamos en los anuncios con cierta “soltura” y acierto. Si le ponías sentido común leyendo entre líneas y viendo las fotos, no te engañaban con facilidad. Obviamente las experiencias son un recurso, pero resultan casi inútiles, o digámoslo así: “no son tan determinantes” cuando quieres gastarte más de 120€. Los clientes que se iniciaron en la prostitución a partir de 2010 ven las experiencias con una mentalidad distinta, creo yo, a nosotros los más veteranos. Yo creo que nacieron porque había crisis y fueron una herramienta útil para cierto público, de esta forma no tiraban el dinero, pero con el tiempo se convirtieron en algo muy distinto, un elemento extorsionador, una forma de vanidad. En fin, prefiero callarme.

Por mí puedes seguir …

Solo diré que yo he vivido la época intensamente cuando no habían experiencias. No creo que fuéramos tan exigentes como los clientes de hoy. A partir del 2009 los anuncios de prostitución se multiplicaron. Nunca había habido tantas chicas, nunca me lo he pasado mejor y sinceramente, no he necesitado las experiencias para casi nada. Hoy da la sensación que los clientes han convertido las experiencias en un forma de buscar gangas y chollos, y de esta forma gastarse lo menos posible, haciendo una selección de las profesionales válidas a menor precio. Por eso, cuando más adelante estas suben precios porque tienen éxito, ellos se cabrean enormemente.

Como te comentaba antes, yo he ligado en las discoteca como muchos otros hombres de mi edad. No mucho, sinceramente, pero habré ligado y follado con chicas de discoteca unas 7 u ocho veces y al igual que las prostitutas (al fin y al cabo somos todos personas), hay chicas que follan mejor que otras y siempre te dejas dinero en ello, ya sea pagando la cama o pagando bebidas en la disco. Para mí, las profesionales del sexo son muy parecidas a los ligues de discoteca porque nunca sabes qué te vas a encontrar al desnudarte, y creo que eso forma parte del encanto. A mi me desanima bastante cuando veo que otros hablan o escriben explicando cómo y en qué posiciones se follaron a la chica en cuestión. Se me quitan las ganas de verla porque no me hace sentir especial, ni disfrutar el momento.

A partir del 2009 los anuncios de prostitución se multiplicaron. Nunca había habido tantas chicas, nunca me lo he pasado mejor y sinceramente, no he necesitado las experiencias para casi nada.

Entonces, ¿no crees en las experiencias? ¿No crees que hemos estado viviendo la época de las experiencias?

Tal vez estamos viviendo el fin de esa época, quizás, pero vamos por partes. En Barcelona cuando hablamos de experiencias, hablamos de Sexomercado. Sexomercado hizo dos cosas interesantes en sus inicios: ofrecer respeto a las chicas y en segundo lugar, poner orden a las experiencias usando una plantilla. A diferencia de puta locura, que era insufrible en ambos casos.

Las experiencias se montaron originalmente para combatir y denunciar: anuncios falsos, fotos falsas, timos, malas profesionales, clubs con malas condiciones higiénicas etc. Yo he vivido esa época de falsedades, de paseíllos que eran un auténtico “freak show”. Las experiencias servían para denunciar lo malo, pero con el tiempo lo habéis convertido en una herramienta para alabar lo bueno, o lo que debiera ser considerado normal. Tampoco quiero parecer gilipollas. De la misma forma que en una crítica de restaurante decimos, “se come bien”, de una chica es lógico decir “folla bien”. Y eso, en parte lo entiendo y lo comparto.

Pero analicémoslo mejor y en más profundiad. Las experiencias son una herramienta para los clientes tacaños y con pocos recursos o clientes muy exigentes. Tíos a los que gastarse 60€ en un polvo ya les duele en el alma y en la cartera. Por eso necesitan esa información y quieren que se comparta. Pocos de mis antiguos compañeros hemos tenido una mala experiencia en los últimos 3 años, eso sí, no vamos con putas de 80€. Ni buscamos ofertas, ni regateamos precios, ni usamos páginas como nuevo loquo o pasión. Sinceramente, para el nivel de chicas con el que me relaciono, no necesito las experiencias para nada. Pero es que tampoco las hay, ni en Sexomercado ni en Comunidad Escort. Y si las hay, el 70% no me sirven. Son inútiles.

Y luego están los clientes que no saben ni donde van a follar. (pausa) aquellos que quieren montarse una gfe en un night club o una agencia de noche. Por poner un ejemplo, cuántos usuarios de sexomercado ponen una experiencia a Sugargirls, la Vie en Rose, por ejemplo, diciendo “fue todo muy mecánico”. Pues claro que todo fue muy mecánico gilipollas(risas). En los clubs se va a mojar el churro, no es un Putitinder. Tampoco las chicas cobran para eso, te dan lo que los clubs ofrecen, un polvo con una tía buena. Lo demás está en tu imaginación. No esperes nada más y no te defraudará, y si los clubs no son para ti, búscate independientes, que el mercado es muy amplio. Entonces sí, lee experiencias hasta encontrar la profesional más barata que ofrezca gfe, trato distinguido, que sea guapa etc etc. eso sí, tendrás que leerte 1000 experiencias y rezar igualmente para que todo vaya como quieras.

De la misma forma que en una crítica de restaurante decimos, “se come bien”, de una chica es lógico decir “folla bien”.

Perdona que insista, te contradices un poco. Como bien dice, las experiencias son una forma válida de información.

Quizás no me haya explicado bien. No critico las experiencias per se. Lo único que digo es que el sistema de “expes”, que en Barcelona lo conocemos por sexomercado, no es lo que más me interesa, ni me sirve. Solo sirven para los visitantes de su web y de sus usuarios y de la forma que ven ellos el mundillo. Pero esa no es la mía y ni siquiera comparto sus intereses.

No me identifico con esos usuarios. No veo puntos en común con la gran mayoría de ellos. Para mí están en otra dimensión, no me sirven sus experiencias porque tenemos mentalidades y formas de entender la prostitución completamente distintas. Seguro que son bellísimas personas y lo que digo sonará prepotente, pero son hijos de un dios menor y juegan en una liga distinta a la mía. ¿Y funciona? Pues claro, a ellos les funciona y le va fantásticamente bien. Felicidades, pero para mí la mayoría de información es inútil e irrelevante.

Todo esto se nota, se transpira, se percibe cuando lees la web. Por eso nunca me di de alta en ese foro como muchísima gente más, que tampoco lo ha hecho. (pausa) lo que pueda decir un cliente roñoso sobre una profesional a la que nunca pienso visitar, no me interesa para nada. Eso es el ochenta por ciento de lo que se lee, y el otro veinte por ciento es “abrir el melón”, que sí tiene cierta lógica. Por crudo que suene, alguien tiene que pasar la prueba del algodón a la chica y decir si “folla bien” o no. De la misma forma que en un restaurante los clientes dicen, “oye, sí, que se come bien.”

Parece que no vamos a hacer muchos amigos con esta entrevista. Voy a arriesgarme con una pregunta cuya respuesta me da algo de miedo, ¿por qué te subiste al carro de Comunidad Escort, si no crees en el formato de experiencias?

Cuando yo entré en Comunidad, compartíamos un objetivo en común. Ese objetivo era el de ofrecer una web más elegante donde los usuarios pudieran publicar experiencias de chicas de nivel más alto. Un lugar donde los usuarios de otras webs, no solían llegar.

El problema es que Comunidad cometió, a mi juicio, un error de salida y de procedimiento. Ofrecer una plantilla pensada para otro tipo de usuario. Es decir, las mismas tácticas que ha usado sexomercado o spalumi, pero para otro tipo de cliente (al que no le interesan por desgracia). Si a esto le añades, que los usuarios que se te juntan en Comunidad son los desterrados de esos otros foros, con su propio bagaje y la misma mentalidad de grupo. Tienes una receta para el desastre, como sucedió en Comunidad.

Ahora eso es fácil de criticar, pero mi trabajo como moderador fue intentar superar este hecho, ¿Cómo lo intenté o lo intentamos? Ofreciendo un tono distinto en las experiencias, un tono que fuera más acorde con el tipo de cliente al que queríamos que nos visitara. Estuvimos algo más de un año arrimando el hombro y poniendo dinero de nuestro bolsillo para poder publicar esas experiencias. Intentando que los visitantes se contagiaran de una mentalidad nueva y abandonaran la vieja. Pero no funcionó, bien porque cometimos los mismos errores, o bien porque el tipo cliente que buscamos no se consigue mediante experiencias. Opino que ese tipo de cliente existe, pero es cierto que nunca llegamos a él. La realidad es que los clientes nos respondieron con un tono que no era el que yo buscaba.

Vamos acabando, me gustaría hablar del presente y del futuro de la prostitución. ¿Cómo ves el presente?

El presente lo veo sinceramente genial. Creo que el mercado ha hecho una evolución natural, que es retirarse a las agencias y a los clubs. Si te fijas las profesionales independientes empiezan a escasear porque los gastos han subido y hay mucha competencia.

Yo siempre me he movido bien por agencias y por clubs, es lo que más me gusta y atrae. Principalmente porque las instalaciones son mucho mejores. Supongo que a otros les debe ir peor. Este momento “post crisis” me gusta mucho, como decía lo estoy disfrutando, pero supongo que no durará. (risas)

Creo que el mercado ha hecho una evolución natural, que es retirarse a las agencias y a los clubs. Si te fijas las profesionales independientes empiezan a escasear porque los gastos han subido y hay mucha competencia.

¿Y el futuro?

El futuro pinta muy mal. Sinceramente opino que estamos a un escándalo de distancia para que ilegalicen la prostitución y eso me preocupa. En España hay una fuerza de izquierdas importante y en el mundo un auge del feminismo que acosará y es probable que acabe derribando a agencias, incluso independientes.

Fuera de España los movimientos estilo “Me Too”, aunque no han abordado el tema de la prostitución, lo acabarán haciendo por empatía; fruto de esa analogía viciada de equiparar prostitución con esclavitud sexual y trato denigrante a las mujeres… Mañana mismo, un tarado puede entrar en cualquier club y agredir a una prostituta y salimos todos en los medios. Pues ya puedes imaginar lo que pasará, noticias sensacionalistas, condena a los puteros, sexo de riesgo etc. etc., la excusa perfecta para que el discurso feminista cale todavía más.

Lo más preocupante de todo es que, así como con el aborto los mensajes feministas eran claros, contundentes y de sentido común, por ejemplo “mi cuerpo, yo decido”; los mensajes feministas en contra de la prostitución no son tan sencillos de explicar y aún así están calando en ciertos sectores. No por lógica, sino por repulsa. Eso se debe a la vulnerabilidad de la prostitución, desamparo legal, la falta de portavoces que la defiendan etc. Y como decía antes, ahora que todas las putas o la gran mayoría están en clubs y no están desperdigadas, serán fáciles de cazar y perseguir cuando la maquinaria se ponga en marcha. Esperemos que no. Ese es el futuro que veo, que ahora que la gran mayoría están en clubs y agencias, somos más vulnerables que nunca.

¿Qué te gustaría que cambiara en el mundo de la prostitución?

No lo sé, si pudiera pedir un deseo, me gustaría que no estuviéramos tan estigmatizados por ser puteros o clientes de sexo de pago, digo los hombres. Me gustaría que las mujeres dejaran de juzgarnos por gustarnos el sexo y no tengamos inconveniente en pagar sin hacer daño a nadie. Voy a tirar de tópicos, pero es cierto que aquellas mujeres que nos juzgan con dureza luego se encuentran en un matrimonio donde sus maridos le han puesto los cuernos con una compañera del trabajo o incluso ellas mismas le han puesto los cuernos a su marido con su jefe o con un compañero. Eso no lo ven tan mal, lo achacan al destino y a la mala suerte, pero pagar a una mujer para tener relaciones sexuales les parece vomitivo o denigrante.

 Para mí de joven, el sexo era hasta cierto punto una actividad social, discotecas y clubs. Creo que eso no es muy diferente a lo que pueden hacer los jóvenes hoy en día.

La última pregunta. Como cliente experimentado, qué te parece que los hombres se inicien cada vez más jóvenes en el sexo de pago.

Forma parte de la nueva sociedad y de Internet que ha roto barreras. Internet ha cambiado muchas formas de hacer las cosas de relacionarnos y la forma de obtener conocimientos. Cualquier cosa se puede buscar en Google y ahora el sexo de pago está a un click de ratón. No descubro nada nuevo.

La pornografía también se consume de forma diferente a como se hacía hace veinte años, y los jóvenes también pueden acceder sin problemas. Para mí de joven, el sexo era hasta cierto punto una actividad social, discotecas y clubs. Creo que eso no es muy diferente a lo que pueden hacer los jóvenes hoy en día. Forma parte del mismo pack y si no quieren que traten a las putas de forma denigrante, entonces deberían enseñarlo en las clases de educación sexual. Deberían enseñar que las prostitutas merecen el mismo respeto que cualquier mujer, que existen y que hacen un trabajo difícil y respetable; como también deberían enseñar que la pornografía es una fantasía sexual que en la mayoría de casos no puede ni debe ponerse en práctica, de la misma forma que nadie conduce como The Fast and the Furious.

En las sociedades donde el sexo está normalizado esto no sería noticia, pero en una sociedad como la nuestra, donde el sexo todavía nos escandaliza, pero sobre todo donde el sexo se contempla como una forma de control sobre las relaciones de pareja, se ve con preocupación. Da risa, especialmente por parte del feminismo o un sector de este, que quiere negar para el hombre, lo que permite para la mujer.

¿En qué sentido?

El sexo entre matrimonios o parejas estables se construye de una forma distinta al sexo entre cliente y prostituta, pero tienen algo en común y es la forma de entender el sexo por parte del hombre, que en el fondo es la misma. Para los hombres el sexo es una forma de aliviar tensiones, de desahogo. El feminismo a eso, lo llama control por parte del hombre, pero lo confunden, es una opinión sesgada. Pasa en todas las especies, los machos van locos por aparearse, las hembras solo tienen que esperar, elegir al adecuado y controlar la situación. En el fondo, simplificándolo al máximo es lo que hace el feminismo cuando opina sobre prostitución; intentar controlar el ambiente.

Y retomando la pregunta que me hacías antes, la sociedad insiste en presionar a los jóvenes y controlar su sexualidad. No consumas porno, no consumas prostitución, el sexo se practica de esta forma y no de esta otra. Pero la sociedad ha cambiado sustancialmente y los jóvenes ya no van a masturbarse al baño con un catálogo de Victoria Secret y muchas chicas de 17 años han tenido más relaciones sexuales que yo con 30. Estoy de acuerdo en que los jóvenes pueden ser influenciables, pero las sociedades sexualmente liberadas, generan menos psicópatas que las sociedades sexualmente reprimidas. Yo no veo nada malo en que los chicos se vayan de putas, ni veo nada malo en que las chicas construyan su propia sexualidad a medida, pero estoy de acuerdo en que eso no debe traducirse en un trato denigrante para las prostitutas ni para las chicas de “moral laxa” y por tanto hay que educar a los jóvenes de alguna forma más actual y tenemos que buscar la manera de hacerlo juntos. (risas) algo que probablemente es imposible.

Fijaros hasta qué punto están sesgadas y son sexistas las preocupaciones sobre la sexualidad cuando se hace foco en el acceso a la prostitución por parte de los chicos, pero no se hace foco en el uso del sexo que hacen algunas chicas jóvenes follándose a la mitad de sus amigos. Eso no sale en las noticias, se esconde y se oculta … no sea que lleguemos a la conclusión de que hay más putas en las aulas, que en los night clubs. Seamos claros y honestos: ni chicos, ni chicas reservan el sexo para personas especiales, ni el sexo es un taboo en la adolescencia, y aún con eso, se pone el foco en el mundo de la prostitución. Sinceramente, me parece una forma maquiavélica de leer la realidad de una sociedad que continúa desmitificando el sexo.

Nos gustaría agradecer a First9 por su sinceridad, su tiempo y su paciencia durante esta entrevista. Y también agradecerle que pagara él la cuenta del Restaurante.

Sobre el Autor: " Entrevistas "

La Guía Adulta de Barcelona realiza entrevistas a todas aquellas personas relacionadas con el trabajo sexual y que puedan aportar contenido y experiencia dentro del sector adulto.

2 Comentarios

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  1. Solo quería decir que fue un placer contestar a las preguntas.
    Estuvimos grabando audio durante más de 40 minutos y lo que veis es un resumen muy acotado de todo lo que expliqué.
    Espero que la experiencia ayude a ofrecer una perspectiva más amplia en lo que hace referencia a la prostitución; que nada tiene que ver hoy con la que había cuando yo empecé hace más de veinte años.

    Es fácil perder la perspectiva cuando no se ha vivido y cuando nadie ha sufrido los tiempos de la era preinternet.

    • Es y fue un placer :)) compartir contigo algunas de esas vivencias cuando éramos más jóvenes y no nos preocupaba quedarnos sin viagra o que se nos cayera el pelo.

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