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Legalización De La Prostitución II

Repercusiones Comerciales

Desde hace varios días y debido al creciente interés en los medios de comunicación para reabrir el debate de sobre la legalización de la prostitución, me ha dado por pensar qué consecuencias tendría para el cliente y para la profesional tal iniciativa.

No soy un experto en la materia, pero he sido profesional autónomo durante algunos años y creo que puedo ofrecer una perspectiva interesante para las profesionales del sexo que deseen saber qué implica legalizar su trabajo y que consecuencias podría tener para ellas.

NOTA Aclaratoria: Todo lo que voy a escribir a continuación se basa en que el sexo de pago se convirtiera en una actividad legal, reconocida y tipificada. No soy experto fiscal, ni contable aunque tengo experiencia pagando impuestos como autónomo. Algunos ejemplos están simplificados y soy consciente de que pueden sufrir variaciones hasta resultar inexactos, pero sí son una buena aproximación.

Parto de la base que, difícilmente, un cambio en la legislación permitiría que una empresa tuviera en nómina como asalariada a una prostituta. Me parece del todo inconcebible. Entiendo que ejercer esta profesión sólo podría realizarse bajo el Régimen General de Trabajadores Autónomos y de ninguna otra forma. Así se impedirían abusos y se daría completa libertad de gestión y autonomía a las profesionales.

Os dejo el enlace a mi anterior artículo sobre los efectos de la legalización:

Uno de los grandes retos de este artículo se basa en el hecho de que la prostitución no es un mercado homogéneo, ni reducido. Resulta complicado compararlo con cualquier otro sector, tal vez los más parecidos sean los masajes deportivos, la estética, asistencia personal, limpieza en el hogar,

Pero nada encaja al 100%, ya que estamos buscando un sector en el que se requiera de una persona con un físico determinado, unas aptitudes específicas con pocos escrúpulos y mucha paciencia y voluntad para el trato con los clientes. La prostituta media sería alguien con el atractivo físico de una azafata de congresos que estuviera dispuesta a cuidar de ancianos a domicilio o en una residencia. Algo así como una profesional a medio camino entre enfermera y actriz porno.

La legalización por sí misma no mejorará el servicio

No obstante, el mayor problema si nos atenemos a la “legalización” es que no podremos dejar de hablar nunca de un mercado basado en la economía sumergida y con ingresos de origen dudosos. Además el mismo mercado es muy heterogéneo y con intereses diversos; lo único que tienen en común es el componente sexual.

El perfil profesional que tendría menos problemas para regular su situación sería el de escorts independientes y las agencias. De cualquier manera y como apuntaba antes, esto no impediría que siempre se viera como un mercado con una fuerte presión por parte de los sectores que trabajan en lo denominado “economía sumergida” y por tanto relacionado con dinero negro.

La legalización tampoco logrará que haya mejores profesionales, ya que en la actualidad quién quiere trabajar como escort puede hacerlo sin ningún problema y sin necesidad de adentrarse en un mundo sórdido. Comprando un teléfono, alquilando una habitación y poniendo un par de anuncios ya se puede empezar. En definitiva, me parece evidente recalcar que legalizar la prostitución no va a mejorar el servicio que las profesionales ya ofrecen en la actualidad; las que saben hacer su trabajo lo van a poder seguir haciendo, eso sí, con más derechos y seguramente con más protección.

Sexo por Necesidad vs Sexo por Placer

Si tomamos como referencia la famosa Pirámide de Maslow y usamos el sentido común, llegaremos a la conclusión que el sexo de pago no es fácil de encasillar en esos niveles. A priori, el uso de la prostitución para obtener placer sexual formaría parte, en la mayoría de casos, de las necesidades de afiliación, pero el sexo también parece formar parte de las necesidades fisiológicas básicas del individuo. La única forma de distinguir cada caso sería el objetivo final. Se cubrirían las necesidades básicas con:

  • Masturbación
  • Relaciones estables
  • Consumiendo  pornografía
  • Pagando por sexo en situaciones muy concretas ( por ejemplo cuando un hombre tiene un calentón)

En cambio, cuando buscamos una profesional muy específica, le pagamos su tarifa y planeamos el encuentro, soñamos con su cuerpo etc. es porque buscamos aquello que no logramos o no nos ofrecen los servicios semi gratuitos ( matrimonio, noviazgo, pornografía etc.): belleza, juventud, sexo especializado, diversión etc.

Con esto quiero apuntar que la especialización del producto, de la prostitución en este caso, ya existe. Los clubs y ciertas agencias se especializan en un tipo de cliente que requiere servicios rápidos y básicos, mientras que los anuncios clasificados cubren a aquellos clientes que buscan cierto valor y reconocimiento cuando consumen sexo. No me entretendré explicando la pirámide de Maslow, solo intento explicar que la prostitución (mediante una posicionamiento natural del mercado) ya cubre actualmente las necesidades básicas y de afiliación.

No aumentará la competencia

Sospecho que el mercado de la prostitución está lo suficientemente maduro como para no necesitar una legalización para perdurar o regularse. Es evidente que muchas profesionales no quieren oír ni hablar de la legalización, pero no por miedo a tener más competencia, el principal problema sería o bien una subida de precios o una reducción de beneficios. ( leer el Artículo I: Legalizar la Prostitución, dolor de cabeza tributario ) Así que teniendo en cuenta estos factores, no se espera un aumento de la prostitución en España. Me atrevería a decir que están todas las que son y son muchas las que están.

Al hablar de la legalización, la competencia nunca aparece en la conversación. No se oye la típica frase: “vendrán de fuera a quitarnos el trabajo.” Primero porque gran parte de las profesionales que trabajan en España ya son de origen extranjero y, segundo, porque es cierto que la prostitución no es una salida fácil ni tampoco voluntaria. Es razonable (incluso me atrevo a decir positivo) llegar a la conclusión que no todas las mujeres que tienen necesidades económicas en este país, optan por ejercer esta profesión. Así que siempre existirá una cierta barrera saludable que evitará una aglomeración de mujeres ávidas de ganar dinero “fácil” a costa de vender favores y servicios sexuales. No creo que veamos una competencia más feroz que la que ya existe. La oferta y la demanda se debiera regular intentando ofrecer el máximo beneficio para el cliente y la profesional.

Por suerte y por desgracia, la mujer que opta por prostituirse voluntaria y libremente puede hacerlo sin problemas dentro de la alegalidad y, aquellas que son incapaces de seguir cuando lo intentan, siempre pueden abandonar la profesión.

Por lo que respecta a la importación de chicas a clubs y pisos, es probable que sí que se diera un cierto efecto llamada. Estoy convencido de que este sería el gran caballo de batalla que debiera afrontar la sociedad y el sector de la prostitución. ¿Queremos realmente traer a nuestro país prostitutas como mano de obra barata ? Si la precariedad laboral es un problema lesivo para la sociedad en la actualidad, erradicarlo en el sector del relax debería ser una prioridad y un objetivo incuestionable.

No olvidemos que los prostíbulos existen y ya están cubriendo la demanda existente así que se trataría de convencer a los propietarios de los clubs, agencias y también a las profesionales de que no pueden sobrevivir en un mercado buscando únicamente mano de obra barata, sino que deben intentar ofrecer calidad siguiendo unas reglas de juego que equilibren tanto el beneficio como las tarifas.

Y entiéndase “productividad” no como la fórmula de ofrecer más sexo por menos dinero, sino buscar el precio más competitivo que genere el mayor beneficio a ambas partes. Por ejemplo, creando estrategias de mercado y ofertas que abarquen un segmento más amplio de clientes evitando así que ciertos poderes adquisitivos queden excluidos para siempre. En resumen, sin perder la perspectiva de que el sexo de pago es un producto de lujo, debiera existir una opción para que el cliente con menos poder adquisitivo pudiera cubrir sus necesidades de afiliación tal y como sugería en el apartado anterior.

No aumentarán los clientes

De la misma forma que he apuntado mis dudas sobre le aumento de la competencia, tengo la teoría de que no veremos a más gente interesada en pagar por sexo de la que la que ya hay en estos momentos preguntando y contratando servicios. ¿Por qué? Principalmente porque la prostitución no está perseguida ni sancionada directamente. Así que todos aquellos hombres que optan por desfogar sus ansias sexuales, disponen ya de una abanico de posibilidades amplias y también de unos canales adecuados y bien estructurados. No sería necesario inventar nada nuevo de lo que ya hay, o lo que ya está haciendo. Tal vez se requiera alguna modificación formal para adaptarse a las nuevas leyes, pero poco más.

Tampoco hará que los hombres casados tengan menos cargo de conciencia, ni evitará los remordimientos que suelen pasar por la cabeza cuando alguien contrata a una prostituta. No será más terapéutico de lo que ya es; ni los hombres dejarán de pasar vergüenza por ser consumidores de sexo de pago. No entrarán a un prostíbulo con la cabeza más alta, ni saldrán del establecimiento más satisfechos.

El mercado ya existe y lo lógico sería que se hicieran un mínimo de ajustes.

No aumentará el estatus social

En principio, una legalización de la prostitución solo daría respaldo jurídico y fiscal a las profesionales, pero el reconocimiento social no les vendría dado. De hecho, opino que si la prostitución no se ha legalizado antes es, precisamente, por el tabú que implica decir que eres prostituta o putero y también por el estigma de las sociedades puritanas que lo ven como un pecado. No es algo de lo que nadie suela sentirse orgulloso así que difícilmente obtendrán el respaldo de la sociedad, al menos en bloque, al menos de entrada. Admito que con el tiempo, es muy probable que todo se estabilizara lo suficiente como para que la sociedad fuera cambiando su mentalidad al respecto de ciertos temas.

Nadie dará un paso al frente, las chicas continuarán posando y publicando fotos a cara cubierta porque el mayor peligro seguirá estando en casa. Podrá ser legal, pero nadie va a pensar que por el hecho de serlo, ya lo pueden explicar en casa y contáserlo a la familia en la cena de Navidad. “Estimados familiares, tengo algo que deciros. – ¿Estás embarazada? – No, mejor … me he hecho puta. ( silencio y el desmayo de la abuela que se cae arrastrando el mantel, la servilleta y su plato al suelo)”

Conclusión

Un pequeño resumen de las ideas principales de este artículo::

  • Aún no siendo 100% legal, los usuarios y los profesionales ya han creado un sistema viable para consumir sexo de pago.
  • A su vez, el mercado está regulado por la ley de la oferta y la demanda y, pese a pequeños contratiempos, por una tarifa habitual y ajustada a cada bolsillo se puede contratar a una prostituta sin grandes problemas.
  • La legalización no creará un mercado nuevo, ni a penas lo cambiará, exceptuando la parte fiscal.
  • Al ser esta una profesión un tanto especial, no será posible formar ni atraer a mayores trabajadores sexuales para inundar el mercado. En la actualidad muchas mujeres son incapaces de hacerse prostitutas por lo que una legalización no les hará cambiar de opinión.
  • La única forma de aumentar la oferta sería importando mano de obra de otros países, pero probablemente debido al aumento de los impuestos muchos empresarios del sector no se atrevan a inundar el mercado ya que irremediablemente les llevaría a una guerra de precios y una bajada en las tarifas. Lo lógico sería que fueran prudentes ajustando muy bien su oferta y apostando por la calidad.
  • La legalización debería luchar contra la mano de obra barata en este sector, ya que nos exponemos a que se vulneren los derechos de las mujeres y también su dignidad.

Sobre el Autor: " Sr Voom "

Fundador de Guía Adulta Barcelona, antiguamente conocida como Comunidad Escort.
Cliente de Sexo de Pago desde 2014. Odiado y ninguneado por igual.
La disfunción eréctil me preocupa tanto como los impuestos y la muerte.

Un Comentario

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  1. totalmente de acuerdo con la afirmación de que en el sexo de pago, “están todos los que son y son todos los que están”.
    Legalizar no hará que haya más prostitutas, ni más clientes.

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