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Legalizar la Prostitución I

Dolor de Cabeza Tributario

Desde hace varios días y debido al creciente interés en los medios de comunicación para reabrir el debate de sobre la legalización de la prostitución, me ha dado por pensar qué consecuencias tendría para el cliente y para la profesional tal iniciativa.

No soy un experto en la materia, pero he sido profesional autónomo durante algunos años y creo que puedo ofrecer una perspectiva interesante para las profesionales del sexo que deseen saber qué implica legalizar su trabajo y qué consecuencias podría tener para ellas.

NOTA Aclaratoria: Todo lo que voy a escribir a continuación se basa en que el sexo de pago se convirtiera en una actividad legal, reconocida y tipificada. No soy experto fiscal, ni contable aunque tengo experiencia pagando impuestos como autónomo. Algunos ejemplos están simplificados y soy consciente de que pueden sufrir variaciones hasta resultar inexactos, pero sí son una buena aproximación.

Parto de la base que, difícilmente, un gobierno permitiría que una empresa tuviera en nómina como asalariada a una prostituta. Me parece del todo inconcebible. Entiendo que ejercer esta profesión solo podría realizarse bajo el Régimen General de Trabajadores Autónomos y de ninguna otra forma. Así se impedirían abusos y se daría completa libertad de gestión y autonomía a las profesionales.

Tributación y Fiscalidad

Las prostitutas pasarían a convertirse en “empresarias individuales” o, lo que comúnmente se conoce como “autónomos”. Estarían incluidas en el sector servicios y, por tanto, deberían tener una retención de IRPF de un 21% ( la ley actual permite el 9% durante los 3 primeros años, pero no voy a hacer los cálculos sobre una excepción, sino sobre la norma). También deberían pagar mensualmente su cuota a la Seguridad Social, cuyo valor actual ronda los 270€. Como “recaudadoras de impuestos del Estado” deberán pagar el 21% de sus ingresos en concepto de IVA. Finalmente, por ley estarían obligadas a mantener un registro no solo económico de ingresos y gastos, sino también un registro comercial de ciertos clientes.

Es probable que por necesidades comerciales se establecieran leyes menos estrictas al respecto, pero queda claro que gran parte de la confidencialidad entre cliente y prostituta, según la ley, se vería afectado.

¿Cómo afectaría económicamente a una escort ?

Mejor veamos un ejemplo que ilustre la situación. Un servicio de 100€, ya no supondría un ingreso de 100€ para la profesional, sino de 82.64€ + IVA. Deberían devolver 17,35€ al Estado como recaudadoras de impuestos. Además, con una retención del 21% del IRPF, el valor real del servicio pasaría a 68.29€, ya que 14.34€ formarían parte de sus impuestos como cualquier trabajador.

Servicio: 100€
Iva: 17.35€
IRPF: 14.34€

Beneficio real: 68.29€

Existen algunas deducciones, pero a grosso modo, una prostituta pagaría un 30% de sus ingresos actuales en impuestos. Si se legalizara la prostitución, se deberían subir precios para obtener los mismos beneficios actuales. Una tarifa de 100€/hora pasaría a 145€ (iva incluido) aunque lo más probable es que acabara redondeándose en 140€.

¿El Gobierno les estaría robando o sería su chulo ?

Está claro que los impuestos se llevarían un buen pellizco de los ingresos. No obstante, tampoco debemos olvidar que la mayoría de autónomos que trabajan con servicios (no revenden mercancías) están en la misma situación o en una posición similar: abogados, transportistas, técnicos reparadores etc.

También las escorts deberían empezar a cambiar de mentalidad y entender que el IVA no es; ni nunca será dinero suyo, sino dinero del Estado. También deberán entender que el dinero que cobren será legal y no tendrán que dar explicaciones sobre lo que hacen o dejan de hacer, cuánto ingresan y en qué se lo gastan.

En cuanto al IRPF, se trata del impuesto que todo el mundo paga en función del rendimiento de su trabajo. Cuánto más ingresos, más impuestos se pagan y cuánto más se ingresa, más probabilidades hay de pagar más porcentaje en la declaración de renta. Dependiendo de los ingresos anuales, sospecho que habrían varios niveles de escorts dependiendo de su facturación. En cualquier caso, sería indispensable trabajar con un contable para afrontar la declaración de hacienda.

No obstante, la pregunta sigue siendo válida porque, si partimos de la base que estaría feo tener prostitutas en nómina para poder decirles con quién se tienen que acostar; no dejaría de ser menos feo (aunque más elegante y más eufemístico ) que el Estado les reclamara entre un 21% y un 30% de los ingresos por actividades sexuales.

¿Podrían las escorts seguir cobrando lo mismo?

Como ya he explicado antes podrían cobrar lo mismo, pero no significa que ganen el mismo dinero.

Si las profesionales quisieran seguir disponiendo de los “mismos ingresos”, deberían incrementar un 40% de media las tarifas de los servicios o bien, trabajar un 45% más de lo que lo hacen en estos momentos. No existen fórmulas mágicas: o eres más productivo o trabajas más para ganar lo mismo. Partiendo de la base de que no todas las profesionales están en posición de trabajar más, lo más probable es que la situación se volviera extraña y se acabara en una lucha de precios que sacudiría al sector.

Pongamos otro ejemplo. Si una escort cobra 100€/hora y está viviendo con 6 servicios semanales. Para mantener los precios, debería realizar 3 servicios semanales más.

Sin impuestos: 6 servicios x 100€= 600€
Con Impuestos: 9 Servicios x 68.29 = 614.60€

Puede que algunos servicios (medias horas, salidas etc.) subieran más y otros menos, en cualquier caso se encontrarían inmersas en una lucha de precios donde deberían valorar qué servicios van a sacrificarse económicamente para no perder clientes y en qué servicios no estarían dispuestas a ceder. No hablamos de asumir un 3 o un 4%( como las subidas de IVA en los años de la crisis), sino de un 30% del valor de los servicios, así que cabe esperar un terremoto de precios y muchos errores al aplicar las tarifas de precios. Sobre este punto hablaré con más detalle en el artículo sobre las dificultades comerciales de legalizar la prostitución.

Contratación o Subcontratación

Una vez las profesionales estuvieran inscritas a la Seguridad Social como trabajadoras reconocidas, también se abriría la puerta a la legalización de los contratos en clubs, centros de masajes y agencias, aunque el dolor de cabeza legal para las prostitutas aumentaría en varios grados. En vez de simplificar su trabajo, lo más probable es que lo complicara todavía más.

Cuandos 2 autónomos se facturan servicios, el Estado les obliga a dividirse el pago del IRPF para evitar el fraude fiscal. De esta forma, una parte de la factura en vez de pagársela al autónomo, se le paga a Hacienda directamente. Sé que este punto no es fácil de entender, pero demuestra la complejidad de las relaciones laborales entre los autónomos y el Estado.

Un autónomo puede trabajar contratado o subcontratado. Una escort podría facturar al cliente o podría facturar a un club/piso/agencia por sus servicios. Básicamente se establecerían 2 fórmulas: (Matiz: estos dos casos parten del supuesto que tanto escort como agencia/club son 2 autónomos)

Opción A: El cliente paga a una agencia. La Escort factura a la agencia por sus servicios.

Un cliente contrata un servicio en un club por valor de 150€ IVA incluido (123.96 + IVA). La profesional realiza el servicio al cliente y, un día más tarde prepara una factura al club de 90€ + IVA = 108.90€. El club le abonaría la cantidad de 100€ y el resto (8€ más o menos) se los abonaría a Hacienda en nombre de la chica como anticipo de sus impuestos. Cuando la chica realizara su liquidación de impuestos trimestrales debería restar la cantidad previamente retenida por el club de sus deudas con Hacienda. Una factura de 108,90€ tendría un beneficio neto de: 108.90 – 18.90€ IVA – 15€ IRPF (de los cuales 8€ lo paga club) Total: 75€

 

Opción B: El cliente paga a la Escort. La Agencia factura a la Escort por los servicios prestados.

En este caso el dolor de cabeza fiscal para la prostituta se incrementaría todavía más. De hecho, sería el caso anterior pero a la inversa.

Ejemplo: la prostituta cobra 150€ por un servicio a un cliente y el propietario del club le pasa una factura de 30€ más IVA como comisión (uso de instalaciones). La prostituta debería pagar 27€ + IVA al dueño del club y 3€ de IRPF a Hacienda en nombre del club. Así que una factura de 150€ tendría el siguiente desglose: 150€ – 26€ IVA, -27€ Comisión Club -3€ IRPF del dueño del Club – 16€ IRPF chica … total: 78€ por el servicio.

Este dolor de cabeza fiscal podría simplificarse si fuera la profesional quién cobrara al cliente (opción B) y la agencia o el club fueran una sociedad limitada y no un autónomo. No obstante, lo que resulta importante destacar y resaltar es que estamos ante una situación muy compleja para la que no todas las escorts estarán preparadas. Aquí es donde la Agencia Tributaria y la Policía deberían controlar que los locales y las agencias no aprovechan la regulación para acometer ilegalidades y, sin duda, parece el auténtico talón de aquiles de cualquier legalización. Por desgracia, los empresarios tienen una tendencia “natural” a ser avariciosos y muchas chicas, desconocedoras de la ley, acabarían vendiendo su trabajo por aún menos dinero del que ganan hoy.

Otro aspecto importante y del que no he hablado es del volumen o el tamaño ( en este caso sí que importa). Ahora imaginemos que que entre el club y la profesional se han generado 35 servicios en un mes, más de 100 trimestrales . Hablamos de calcular impuestos por valor de más de 15,000€. Siguiendo los ejemplos anteriores: más de 2,700€de IVA y una cantidad ligeramente inferior en concepto de IRPF. Cuando la chica vea que, por ejemplo, tiene que pagar a Hacienda 4,000€ el próximo 20 de Octubre, va a alucinar, siempre y cuando no se haya gastado el dinero antes porque entonces se va encontrar con una multa importante. El asesoramiento legal y fiscal resulta indispensable.

Conclusión y Resumen

Me gustaría hacer un pequeño resumen de las ideas expresadas en este artículo.

  • La tributación haría que la prostitución se encareciera en torno a un 40%
  • Sin variar tarifas, la legalización de la prostitución supondría una reducción de ingresos de un 30% aproximadamente.
  • Las escorts requerirían de un servicio contable profesional para gestionar su dinero.
  • Trabajar para clubs y locales no sería una opción fácil y, si la profesional no es muy lista o recibe la ayuda adecuada, puede verse inmersa en un auténtico galimatías contable y fiscal, donde se pueden aprovechar de ella.
  • Es muy probable que la dinámica de impuestos y legalidad favoreciera y mejorara la calidad de las habitaciones y las instalaciones.

Si os apetece podéis dejar vuestros comentarios en la sección inferior, matizar algunos de mis datos o cuestionarlos si creéis que me he equivocado.

Sobre el Autor: " Sr Voom "

Fundador de Guía Adulta Barcelona, antiguamente conocida como Comunidad Escort.
Cliente de Sexo de Pago desde 2014. Odiado y ninguneado por igual.
La disfunción eréctil me preocupa tanto como los impuestos y la muerte.

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